El argentino Agustín Randazzo, que viajaba en el vagón ocho del tren que chocó en Toledo, España, fue hallado entre las víctimas fatales después de que sus familiares pasaran horas sin poder contactarlo.
Cuando el accidente de trenes en Toledo, España, se hizo público, los allegados de Agustín Randazzo entraron en pánico: sabían que el argentino viajaba ese día en ese convoy, específicamente en el vagón número ocho, y no lograban comunicarse con él.
Las horas pasaron entre llamadas sin respuesta y mensajes que no llegaban. La incertidumbre sobre el estado de Randazzo fue enorme para quienes lo querían, que no se dieron por vencidos en su búsqueda hasta conocer la verdad.
La verdad resultó ser la peor: Randazzo estaba entre los muertos. Su historia es la de un argentino que viajaba en España y terminó siendo parte de una tragedia que conmocionó a dos países. La información fue publicada por LA NACION, que reconstruyó el angustiante recorrido de sus allegados hasta la confirmación de su muerte.




