El psicoanalista y escritor argentino Gabriel Rolón cuestionó los mandatos sociales y planteó que el olvido póstumo es la peor condena que puede recibir una persona.
Gabriel Rolón elige las palabras con cuidado, pero no las suaviza. En su última aparición pública, el psicoanalista y escritor argentino fue directo: vivir sin saber qué es lo que uno desea realmente es un problema enorme, y la culpa en gran parte la tienen los mandatos que la sociedad impone desde que somos chicos.
Pero el golpe más fuerte lo dio cuando habló del olvido. Rolón sostuvo que la peor condena posible no es sufrir, ni fracasar, ni quedarse solo. Es que cuando uno muera, nadie lo recuerde. Eso borra todo, dijo. Y es definitivo. Una frase que quedó dando vueltas en quienes lo escucharon.
Rolón tiene una larga carrera en Argentina, tanto como terapeuta como escritor de libros que llegaron a miles de personas. Sus reflexiones sobre la vida, la muerte y el deseo siguen siendo un punto de referencia en el debate sobre salud mental. La información fue publicada por LA NACION, que lo entrevistó en el marco de una charla sobre finitud e identidad.





