Slash y Richard Fortus sorprendieron a los fanáticos con una producción en el histórico Cementerio de la Recoleta. Entre mausoleos y esculturas centenarias, los músicos mezclaron arte, historia y rebeldía.

En una postal tan insólita como magnética, los guitarristas de Guns N’ Roses eligieron el Cementerio de la Recoleta para realizar una producción de fotos que rompió con todos los esquemas. Acompañados por el prestigioso fotógrafo Ross Halfin, Slash y Richard Fortus posaron entre las esculturas y pasillos del icónico lugar porteño, generando una escena que fusionó la potencia del rock con la mística del patrimonio histórico.

El paso de la banda por Buenos Aires, que incluyó dos recitales multitudinarios, dejó huella más allá de los escenarios. La decisión de retratarse en un espacio tan cargado de simbolismo convirtió a la sesión en una pieza artística con identidad propia. Los músicos, vestidos con su estilo característico, se movieron entre los mausoleos con respeto y curiosidad, destacando la belleza del sitio y su atmósfera casi cinematográfica.

Las imágenes, que rápidamente se viralizaron, muestran a Slash con su inconfundible sombrero y su guitarra Gibson, junto a Fortus, bajo una luz dorada que acentúa el contraste entre el mármol y el cuero negro. La postal, lejos de ser sombría, transmite una energía particular: la de dos artistas que encuentran inspiración incluso entre las huellas del pasado.

Para muchos fanáticos, esta producción representa una síntesis perfecta entre la historia argentina y la cultura rock. La Recoleta, un sitio donde descansan figuras emblemáticas del país, se transformó por un día en el escenario de una leyenda viva. Una sesión que quedará en la memoria como un encuentro entre la eternidad del arte y la intensidad del presente.

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