Adam Mosseri, CEO de Instagram, desmintió públicamente los rumores de que la aplicación escuchara las conversaciones de los usuarios a través del micrófono del teléfono para mostrar publicidad personalizada. Según Mosseri, la empresa nunca ha accedido al micrófono sin permiso y cualquier uso legítimo se indica de forma visible.

Los anuncios aparentemente “coincidentes” pueden explicarse por búsquedas previas, intereses en la red, interacción de contactos cercanos o simple percepción del usuario. Aunque Meta ha negado estas prácticas en varias ocasiones, el mito persiste.

Mosseri aseguró que usar el micrófono activamente tendría un impacto evidente en el rendimiento del dispositivo, agotando la batería, algo que los usuarios notarían de inmediato. La aclaración busca disipar la preocupación general sobre la privacidad digital, aunque el escepticismo de algunos continúa.

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