Un estudio internacional reveló que, en las últimas tres décadas, los episodios de calor intenso aumentaron un 25% en urbes densamente pobladas.

Un reciente informe sobre cambio climático encendió las alarmas: las principales ciudades del mundo experimentaron un aumento del 25% en la cantidad de días de calor extremo durante los últimos 30 años.

El estudio, elaborado por un equipo interdisciplinario de climatólogos, urbanistas y sociólogos, subraya que el fenómeno afecta especialmente a las metrópolis de América Latina, Asia y África. En estas regiones, la combinación entre urbanización acelerada y baja adaptación en infraestructura agrava los impactos.

Entre las ciudades más golpeadas se encuentran São Paulo, Ciudad de México, Nueva Delhi y El Cairo, donde los episodios de calor extremo ya superan los 60 días por año. Este incremento no solo afecta la salud de millones de personas, sino también el funcionamiento de los servicios básicos y la productividad laboral.

Los expertos advierten que la tendencia seguirá en alza si no se toman medidas urgentes. Recomiendan aumentar los espacios verdes, mejorar la calidad del transporte público y diseñar viviendas más resilientes, con sistemas de refrigeración sustentable.

En este contexto, la investigación pone de relieve la necesidad de políticas públicas coordinadas a nivel global. El calor extremo ya no es un fenómeno aislado: se ha convertido en un desafío estructural que redefine la forma de vivir en las grandes urbes del siglo XXI.

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